Fa Claes
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Universum Rijmenam / Universo Rijmenam |
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N I E U W J A A R
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A Ñ O N U E V O Bailarinita, Año Nuevo, tan dulce, tan alegre, agachada todavía, y ella misma una lazadilla para que con una lazadilla sus zapatillas pueda atar. Un momentito todavía, y me yergo y empiezo a bailar lazadilla tras lazadilla para que a todos, el uno al otro y a todos a mí, pueda atar. H O R M I G U E A R Hormiguean veinte millones en la ciudad de México. ¿Cuántos millones en Nueva York? ¿Cuántos millones en Pekín, en Shanghai, en Hong Kong, en Bangkok, en Hanoi? Hormiguean en París diez millones. ¿Cuántos millones en Moscú? ¿Cuántos en Buenos Aires, o en Río, cuántos en Londres? Hormiguean en Atenas tres millones. ¿Cuántos en Roma, en Madrid, en Ankara? En Viena, a millones; en Amberes, a cientos de miles; en Malinas, a decenas de miles; en Rijmenam, unos miles. Y aquí con mucha cautela hormigueo yo también. T R A N S E Ú N T E Lo único que pasa aquí es el tiempo. Canto en todas las tonalidades de poesía, dichoso estoy cuando cierro los ojos y dormito, ¿quién sabe?, duermo. Y sueño. Salimos de mañana miramos a lo alto y elegimos el rumbo donde ninguna nube nos moleste. Ninguna nube. Hasta eso solo es motivo para cantar ¡hurra! para lo que crece. Con garbo y bandera anchos y azules como el aire, pero inadvertidamente traslúcido cual tiempo, desfila ante nosotros. Adiós, queridos amigos. C E R T E Z A ¿La certeza respecto al hombre? Hay una: morirá. Y por más que el mundo jure y rabie resistencia: ¡eso jamás! Probaremos a toda costa que somos inmortales y, si no sale bien, salta, mozo, salta en el pozo de la fe. Y saltar es lo que hacen, hombre, por centenares, a millares, en compañía; y están seguros de esto: cuanto más gente salta, tanto más segura se torna su fe. N A V E G A R Cerca de la ventana en Rijmenam contemplo el campo, hasta el Mar del Norte millares de años. El agua alcanza océanos; trazo una huella de navegación; millares de años alrededor del mundo. Delante de mi ventana en Rijmenam muchedumbres pasan, mil millones los vencedores, mil millones los mártires aherrojados y esclavos; millares, millares de años alrededor del mundo. Delante de mi ventana en Rijmenam de la hierba brota la tumba sobre años de espanto y estoy mirando con los ojos fijos y me pregunto. M A G N I T U D ¿Las dimensiones de Rijmenam? ¿Qué piensas? Mira por mi ventana un instante y dónde termina haz el favor de decírmelo. Siglos hace que miro por mi ventana: Nuevo México, Manila, Moscú, Londres; veo lo insignificante, Rijmenam, las aguas de la Dila, el océano. ¿Y qué, cuando subo las montañas, las montañas desnudas y sus laderas? ¿Y qué, a la vuelta? Todos vuelven descalzos. Pero, ¿y las dimensiones de Rijmenam? ¿Qué piensas? No terminan cruzando Manila. No terminan cruzando los agujeros negros y el horizonte final. P R E D I C A C I Ó N Tantos siglos pasan en el mundo y el hombre va paso a paso arrastrando los pies por su historia, una lucha incesante contra miedo y fábula. Se oyen vítores y triunfo Esplendidísimo: 'vae victis', ¡mátalos!, no hay nadie más poderoso que yo, Alejandro; que yo, Hitler; matamos el miedo. Se oye el convulsivo lloriqueo de los creyentes y la cobardía del sumo sacerdote y del papa, ellos saben que su dios es imposible y lo predican. Y yo aquí, en Rijmenam. Veo cómo pasa la primavera, el verano. Siento mi otoño. Acercándose, el miedo. La fábula, asumiéndose. Pasando, arrastran mi historia arrastrando los pies. ¿Q U É ? ¿D Ó N D E ? Desde Rijmenam lanzo pensamientos, lazos por el espacio; y, mira, flotan sueltos se tornan aros y ¿qué?, ¿dónde?; no vuelven a mí. Estoy sentado aquí y pienso ¿dónde están mis aros, dónde mis lazos? Y presumo que mis pensamientos muy allá lejos preguntan ¿qué? ¿dónde?: es Fa Claes en Rijmenam. N O T A R Í A Algún día hallaremos la fórmula que nos indique la vastedad del universo y la amplitud de nuestro corazón. Algún día hallaremos la clave en que ha sido compuesta la música de las esferas y la encerraremos también en nuestro corazón, levitados canturreando satisfechos: ¡lo hemos conseguido! Algún día hallaremos a Dios, ya sabes, el Todo, a secas. Sigo esperando para anotarlo aquí en Rijmenam con la fecha de mañana, dentro de mil quintillones de años, hoy con mi nombre y función, yo, Fa Claes, notario del universo. D I F E R E N C I A Vemos el sol girar alrededor de la tierra; pero eso no es el caso, giramos alrededor del sol. Pensamos el espacio tal una gran caja vacía en que brotamos y crecemos; pero eso no es el caso: el espacio crece. Pensamos el tiempo tal una magnitud existente, una regla graduada deslizándose desde el mañana, cruzando el ahora hasta el ayer; pero eso no es el caso: el tiempo crece con el espacio espacio-tiempo. Pensamos el mundo un universo invariable que, inmóvil, se ha quedado estático con todas sus bolitas esféricas en su precisa posición, todo un árbol de Navidad, y no puede romperse nunca; pero eso no es el caso: todo torna y vuela y choca y estalla. Pensamos a Dios un padre amable que no deja que un gorrión se caiga del tejado, un perfecto que crea perfecciones, un omnipotente cuya omnipotencia se manifiesta en sus criaturas, un existente que existe fuera de todo lo existente; pero eso no es el caso: un cubo esférico no puede existir. Pensábamos que Rijmenam era diferente, pero eso no es el caso: no porque no sea un océano, no porque no sepa lo que es montaña, no porque no sea una isla, no porque no sea inhabitable, no porque no sea polo, no porque no sea ecuador; pero sí porque son todos quarks y todos leptones desde todos los tiempos y antes de eso en todo espacio y al lado de eso. Amigos, somos. Pero quién sabe la diferencia. P U E B L O Coge a uno de los siete de la mano y llévalo a Blancanieves. Tan pronto como concibe lo que ella tiene escondido bajo sujetador y braguitas, agarra la manzana y muerde. Cuando viene el príncipe y la besa, sus entrañas se desgarran. Los otros esperan en Rijmenam, tienen su erección en la mano. En su reseca manita apretada. C U E N T O ¿Pequeño? Aquí en Rijmenam todo es pequeño. La plazuela es pequeña, las calles son pequeñas, los hombres son pequeños. En Rijmenam todo es pequeño. ¿Pequeño? Aquí en la tierra todo es pequeño. El ansia del dinero es pequeña, la crueldad sanguinaria es pequeña, y sobre todo el amor es pequeño. En la tierra todo es pequeño. ¿Pequeño? En el universo todo es pequeño. Los quarks son pequeños, los leptones son pequeños, e incluso en cualquier parte los siete enanos son pequeños. Entonces, ¿qué me importa a mí que tenga que ser pequeño en el universo o en Rijmenam? L O C U R A ¿De dónde la locura en nuestras cabezas? Ves a millones creyendo y no das crédito a tus ojos. A millones los ves listos para morderse la yugular unos a otros porque no pertenecen a la misma tribu. Se desprecian unos a otros, reniegan unos de otros, se asesinan unos a otros. ¿De dónde, de dónde esa locura en nuestras cabezas? Los ves negros, blancos, amarillos y de todas las mezcolanzas. No puede servir de nada. Son completamente iguales, digamos de cuerpo y alma. Pobres y ricos, grandes, pequeños, letrados o analfabetos, cubierta su ropa con las mismas desvergonzadas pruebas de su ilusión hipócrita. ¿De dónde?, de donde no se puede averiguar. Mas no tienes que adivinar el resultado: esto -'esto' son los cuerpos- yace alrededor de ti. Pero ¿qué tiene eso que ver con Rijmenam? Se está apacible por aquí. Nadie agarra a otro por el cuello. ¿Y por qué no? Hay abundancia. Espárragos con bistec, por la noche tele, cortado a tiempo el césped, a tiempo copular un poco con la propia compañera o tomas prestada a alguna, unas habladurías generales y de noche cerrados los postigos. Locura, llegarías a jurar que no existes. F I L O S Ó F I C O Diga pamplinas sobre la lengua exterior e interior, me voy al huerto, voy a cavar, Añés prefiere puerro este invierno, preparo un bancal para plantarlo, acaso mañana ya. Adiós, Merleau-Ponty, Lacan, Wittgenstein y compañía, hombres letrados todos juntos, que sólo filosofan porque la criada lava sus calzoncillos, plancha sus camisas, hierve sus sopas. Señores, he hablado con ustedes; es decir, les he oído a ustedes, su palmadita y su risa sardónica. Ninguno de ustedes escuchó al otro o a mí. Juntos seguían simultáneamente su ininterrumpida charla. Con asombro atento he callado y riendo entre dientes -pero eso no lo pueden saber- ahuyenté su relincho hacia el armario, ¡atrás!, digo. S E S E N T A Y O C H O Sesenta y ocho y estoy sentado aquí con mi añoranza de antes de cincuenta años, como si ella llegara al fin, se desnudara y en ella metiera yo mi beatitud. Sesenta y ocho y estoy sentado aquí con mi perspectiva de mil millones de veces, mil quintillones de años, y de todo lo que he esperado o creído o con lo que nunca he podido soñar ni pizca, por muy poco que sea, es verdad. Sesenta y ocho. ¿Eones? ¡Ojalá!, años. La diferencia es un pelo no más ancho que el que hay entre Rijmenam y el horizonte perceptible. Esa distancia con un gesto único se puede determinar: de aquí hasta allá. Sesenta y ocho años de preguntas, nada más que preguntas quién, cuándo, qué, dónde, cómo y por qué. O J E A D A Por una vez quiero todos mis pensamientos juntos, una vida entera, mil quintillones de ficheros, que abarco de un vistazo. Temo que me cubran por completo, enano entre rascacielos que se espesan sobre mi cabeza. Entonces desde dentro se vuelven arena y se derrumban, una loma como una pirámide, y nadie nunca sabe ni qué ni por qué. Por consiguiente da perfectamente igual. En Rijmenam bajo un Himalaya de pensamientos de mí mismo, hasta yo mismo no sé qué ni por qué. L U C Y "No sé si puedo hablar, no sé si puedo pensar. No sé donde está África o Rijmenam, no sé que la tierra es esférica, ni que el sol no se levanta, ni que el agua es H2O, y tampoco que E es igual a m multiplicado por c al cuadrado. Siento lo que es hambre y sed. Saboreo las raíces que como, las nueces y las bayas. Le huelo cuando se acerca, él a quien mi piel desea. Sé cuánto temor me asalta cuando tiembla el suelo, cuánto temor en la noche cuando las tinieblas gotean de los bosques. Me encojo, me arrastro por los suelos. El terror es terrible. El infierno estalla alrededor de nosotros y a ése lo llaman Dios." D E P U E R T A S A D E N T R O Leo filosofía, un pavo disecado, la enfermedad de lujo, teorizante con un chorro de ron, vanidad con una gota de nata, el gusto una lengua gorda. ¿Qué es verdad de toda esta bien revuelta prueba rociada con salsa? No superas la estructura, no pasarás de unos ismos; en mi cinturón, diez cabecitas del tamaño de un puño. Sal al mundo, hombre. Con un paso estoy entre las amapolas y de rojo encendido florezco hasta el fin de todos mis tiempos en este único instante en Rijmenam y nunca nunca nunca después. R E S I G N A C I Ó N Estoy tumbado aquí con toda mi filosofía en mi sillón en Rijmenam. Fuera, la niebla flota. Gris se desliza por la ventana, gris pálido. La calefacción susurra un murmullo. Poco a poco hace maravilloso por aquí. Cruzo los brazos sobre mi vientre, cierro los ojos. Y bajo. Al pie de la escalera se abren puertas en las tinieblas donde el bienestar a mí y a todo, para siempre, completamente… N A V I D A D Rijmenam, penumbra, noche. Sosas, las noticias en la tele: exterminación étnica en los Balcanes, en África, en Timor, medio millón de muertos, cadáveres, calaveras. En mi propio país un asesino violador de niños y su mujer. ¡Venga ya! ¿Es verdad? Noticia internacional: un futbolista que acaba de jugar. ¿Quién se lo imagina? A continuación un reportaje sobre deportación, gitanos, judíos, holocausto. De pronto se te aprieta el gaznate; mira, mientras son filmados, los niños sonríen a la cámara y una chica seductoramente guapa entra en la cámara de gas. ¿Qué demonios estamos haciendo? Conversamos por redes superpobladas, apresurados y siempre demasiado tarde. La creación, pienso, ¿ha empezado? Dale marcha atrás, Dios, corrige, recomienza. ¿Quién me oye? ¿Quién en Auschwitz escuchó la oración de millones? Es Navidad 1996 en Rijmenam, enviamos felicitaciones de año nuevo, creemos apenas en nuestra esperanza y seguimos trabajando, muy mudos. C U L T U R A Estoy en Rijmenam entre montañas. En el tiempo en que ejecutaban dos veces el concierto para trompeta y trombón de Peter Cabus, he quitado el polvo en el salón, he pasado por las aguafuertes de Karel Mechiels y Frida Duverger, al lado de cuadros de Lily e Ingrid de Volder y retratos de René Smits. 'Ja ja', pienso en voz alta para mí mismo, estoy mirando a mi alrededor con la mano en la cintura 'todo arte, todas obras de arte, nuestra casa reluce con ellas,' y pienso de nuevo. Para mi asombro me oigo declarándome respetuosamente a mí mismo: "¡santo cielo! cómo por todo lo alto estoy aquí, colmado, entre ecos, entre montañas, mis amigos, maestros, el apogeo, mi admiración." I N H U M A N O ¿Es inhumano lo que quiero? La vida me muestra las frutas y la sociedad dice: ¡déjalas! Es inhumano lo que la vida Y la sociedad me hacen. Sólo cuando me refugio -se llama resignación eso, eso es humano, dicen- después de un rato ya no siento cómo el cuchillo talla mi carne y ellos roban -inhumanos- la libra entera. Míralas: chicas de veinte; son humanas en su piel lisa que yo no puedo tocar, cada año; tienen veinte años, y tiemblo. En mi cuerpo, el anhelo; en mi cabeza, la idea; en mi corazón, un universo y yo; todo eso junto en Rijmenam -inhumano- un hombre que no sabe qué hacer conmigo. C A R Á C T E R Dime, carácter mío de mierda, ¡qué difícil vivir con él!; imagínate, desde que nací te arrastro por todas partes. Mira, tan sosegado ahora, pecio de barco encallado. Apenas piensa, apenas respira con demacrado tórax en quilla. Buenos días, tú, buenos días en la oscuridad. Vaya hombre, un error, nosotros juntos yo, nosotros los muchos los insoportables, quienes unos a otros se amargan las horas. Dime en la oscuridad: buenos días. Vida contigo arrastro por todas partes desde mi nacimiento. Imagínatela insoportablemente encallada. ¡Vete a la mierda!, carácter. ¡Vete a la mierda!, pecio. D E O T R A M A N E R A ¿Qué, si en otra parte es posible de otra manera? La pesadilla de mis sueños, la jungla de mi odio y mi amor; la selva de copular, tragar, matar. Mi libertad; y en el centro yo, recogiéndome a mí mismo de trozos memoria, de deseo, y, si es preciso, de invenciones de las rayas de mi mano, yo aquí en Rijmenam. Y qué, si en otra parte es posible de otra manera. B E S T I A ¡Ay! ¡Ay! Somos una gran bestia salvaje que vive de miles de millones de células: se llaman hombres. A veces -¡Ay! ¡Ay!- a miles los contrae, manda a veintidós de ellos al campo y coloca a los otros alrededor en amplio óvalo. Con vehementes contracciones la ola recorre las células y tras mucha batahola la bestia en hordas las expulsa. A veces -¡Ay! ¡Ay!- a millones las arrastra, chillan hasta resquebrajarse la tierra y violentamente una pata sucia y sus pretensiones levantan. Pero cuando sus habladurías se derrumban, entran a gatas por pasillos, tubos, cavernas, tierra, Rijmenam, donde cada uno piensa de sí mismo: yo, lo otro es mierda, es mundo y eso tiene menos... ¡no!, no tiene ninguna importancia. ¡Ay! ¡Ay! - ¡Ay! ¡Ay! Que sean tres veces: ¡Ay! ¡Ay! M E D I T A C I Ó N Estoy en Rijmenam pensando: quieren parecer grandes en la opinión del otro; se arrastran por la escala siempre más alto, siempre más dinero y más honor, siempre más cabildeo, alzando el gallo más y más; y yo con gran asombro estoy mirando aquí. De vez en cuando ruido llega a mí, desaprobación, por supuesto, estoy antisocial; cada pensamiento, cada profundidad, descuella en hombros y cabeza sobre ellos, seguros de enfrentarse solos a la jauría. M O R A L Hombre, hombre, ¿qué haces cuando sabes que no puedes saber? Universo o Rijmenam, la autoconciencia, personalidad, el origen de la célula; toma cualquier punto que sirva de punto de partida, toma Dios si hace falta. Ningún punto es un 'iluminado' principio. Digo: cada punto de partida es un centro. Estás en medio del desierto, inmensamente dilatado, no termina en ninguna parte, nadie sabe la medida. ¿Un centro? Por todas partes sin perspectiva, distancia, lejanía, hasta el horizonte perceptible. Detrás se hallan - ¿quién sabe? - otros conocimientos. Nunca las tendremos: Tokio, Nueva York, México, Pekín, Calcuta, Rijmenam. ¿Y entonces? ¿Qué hacemos cuando sabemos que nunca sabremos, nunca? Como siempre. Continuamos aquello en lo que estamos ocupados. Comemos y bebemos, copulamos, criamos niños, codiciamos el dinero y el poder y degollamos a aquel que estorba el paso. C O N S U E L O C R E P U S C U L A R ¿El lado hermoso de la vida? Que tenga su complemento en el otro lado abominable; en nada lo hace más hermoso aunque no lo aniquila. Los dos están incomprehensibles el uno al lado del otro. Es particularmente difícil desde los momentos oscuros ver algo que de cualquier manera podría ser luz. Francamente, no sabría dónde en Rijmenam, dónde en el universo encontraría consuelo. Pero lo que deploro más: no sé nada con que pudiera consolar Rijmenam o el universo. Eso pone pena sobre pena. Pienso. Inclino la cabeza, sigo trabajando. Y callo. P E N S A R S O Ñ A N D O Cuando es de noche, expulso mis pensamientos, mis sueños, y me duermo... al alba me despierto otra persona. Llegan al rato, llegan uno por uno y los reconozco, no los reconozco. Tengo que arreglarlos. Los arreglo. Se adaptan a mí o no, y ocurre que entiendo. Vuelvo a acogerlos, los animo con una palabra, con un gesto en mi orgulloso ojal, Rijmenam. Mira, dicen, extraños, vueltos a casa, de nuevo la flor de tu meditación, nosotros, clavel del intelectual. P R O S C E N I O Todo el proscenio fuera de Rijmenam, por todas partes salpicones, proyectil de flores taladradoras, luminosas, sacacorchos hecho de estallido tras estallido, cielo lleno de piel restallante, salpicadura de sangre. Bala, cohete, misil, alto, más alto, altísimo, a codazos y patadas encarna estridentemente el cliché: combate es la vida. En verdad, no sirve para nada. Después se hace el silencio en Rijmenam y todo el proscenio se hunde en las tinieblas, el sol se quema, el universo se encoge hacia el nuevo big bang y nadie después, nadie sabrá si alguna vez ha existido Rijmenam aquí, o Tierra, o sistema solar, o galaxia. I N E S T A B L E Sé que en el fondo debo cantar, debería vitorear: el avellano está brotando, el cerezo florece, y el melocotonero y el ciruelo; la primavera llega, temprana e impetuosa, todo florece a un tiempo. Todo florece y brilla el sol. Alarmado lo veo. Tanto esfuerzo gatea por mis pensamientos y mi esperanza. Bajo el esfuerzo se refugia la tristeza. De pronto somos la vieja generación, setenta y más. No me abandona la idea de que hayan pasado ya. ¿Han pasado? Por excepcional que sea, la duda que de otra suerte te mina viene a consolarte. Todavía no ha pasado. Aún el sol brilla, veo el avellano con hojas, el cerezo en flor. ¿Pasado? Todavía no, vivo aún con tristeza. ¿Piensas? Vivo bastante a menudo con gusto. Lo que es una lástima, me canso rápidamente y puedo soportar más sol en mi frío cuerpo. Arrugas y espaldas encorvadas de los otros no son consuelo. Y dime ahora, ¿de dónde saco mi gozo entonces? La verdadera alegría se encuentra en la estructuración del pensamiento. Eres estructura de células hechas de miles de millones de partículas, las mismas que el avellano, y el cerezo y el sol. Así son las cosas. Lo demás es cantar. Lo demás es luz. P L E G A R I A Procura, Dios Bueno, que existas: procura que seas grande y bueno, tan grande y bueno que puedas ocuparte un poco de los hombres, que puedas ocuparte un poco de mí, mira, allá por abajo en Rijmenam; recógeme de la dispersión de pensamientos, sentimientos, instintos, -tú sabes- de toda la psicología; juntos recógenos todos de la diáspora, la inexplicada confusión; procura que domines el caos, porque algo tan horroroso no puede jamás estar procreado por un Dios. R P R E S E N T A C I Ó N Cuando descorro las cortinas, toda la escena florece: magnolia, cerezos, melocotonero y ahora las lilas estallan con suaves sonidos de púrpura, el golpe en el gong. Aquí estoy vanagloriándome en medio del gran desperdicio: mil millones de flores de cerezo de mi jardín se hielan en una noche. Pero el mirlo exulta, siente las lombrices de tierra creciendo bajo sus patas y las baila afuera. Así miles de flamencos registran minuciosamente las lagunas buscando gambas y todos los días hay bastantes gambas para dejarse tragar por miles de flamencos hasta que se tiñan de rosa a su gusto. Todo el desfile desfila, -quarks y leptones todos- y se transforma en otro desfile; ignoramos cuál sea. Estamos mirándolo, pertenecemos totalmente al mundo, ¡ay, peor!, en él consistimos y seguimos con o sin deseo, gusto y fines . Y yo en cuanto a eso: no tengo que hacer nada, nada urge, todo ocurre por sí mismo. Soy hombre, es decir estoy de vacaciones. Por casualidad o no, en Rijmenam en el planeta Tierra. Pero significa también ¡fuera, trabajo!, ¡fuera, política! Soy como un espectador en el palco más privilegiado. ¿Por dónde cae el Este, donde se levanta el telón? No te preocupes, la luz conoce cada senda. Cada alba gloriosamente brilla ex oriente lux desde todas las regiones celestes. S A L U D O M A T U T I N O ¿Cómo va el mundo, Rijmenam? ¿Matan a golpes a los hutus en Ruanda todavía? Los cadáveres salían de la pantalla, medio millón de esqueletos en una semana, cómo apestaba allí con ese calor, nadie para enterrar muertos durante la fiesta de larvas. Los Salvajes de Europa han dejado la matanza, Vukovar, Sarajevo, bastante se tiñeron de sangre. ¿Chechenia? ¿Y Pakistán? ¿Y Corea del Norte? ¿Y Vietnam? El hambre en Somalia se ha pasado de moda ya, Guatemala ya no está en la lista, San Salvador parece muy , muy feliz, y Argentina, Brasil, México, volcanes, pero apagados en la miseria y en la sangre. Ayer Irán tembló: una pequeña parcela, no es para tanto, ni siquiera tres mil muertos en uno o dos minutos. En Japón fue más duro en la Bahía de Sagami, casi cien mil, un número razonable; pero hace demasiado tiempo, y la sensación está olvidada. ¿Qué importa? ¡Es sensación! La tierra tiembla para tantos cuando viene su tiempo y se los sacude de sí. Sacudirse unas cuantas veces, no importa, incluso sin sacudir las cosas van -un eufemismo de 'tropiezan'- empeorándose. Sé lo que me espera, la puerta está entornada en una mueca que odio voluptuosamente, pero por donde pasaré a su tiempo, y no importa cómo el universo, el mundo y mi Rijmenam estén ahora y estén después. G É N E S I S Espera un momento aquí, volveré. Ante todo tengo que desaparecer en mí mismo un rato, busco mi Creador, Dios, algo grandioso, algo eterno, algo que me satisfaga o que por lo menos cause la impresión de que para siempre permanecerá y cumplirá totalmente. Un instante que comprenda todo y que nunca me abandone. Ese momento de que hablé espera aquí, y mira, volveré, no regresaré jamás yo, que en este momento estoy haciéndome.. C U M P L I M I E N T O Mediodía, pero sombrío el aire. Hay tormenta, la lluvia retumba y el relámpago hiende. De pronto estamos siglos atrás. La tierra humea, se arremolina, hierve. Titanes de agua en ráfagas, el aire resuena cuando el fuego quema la cortina. La evolución ha comenzado apenas aquí, yo, en Rijmenam. ¡Dios!, ¡Dios!, pudiera mañana encontrarse unos miles de quintillones de eones y más tarde aún, quiero escribir: el cumplimiento de los esfuerzos, de tanto esfuerzo la solución, por fin, el resultado más consumado. D I Á L O G O La conversación fue monótona. Oí a Newton y a Einstein; luchando entre sí, se rompieron las uñas de los dedos. El resultado fue un mundo como éste, por todas partes hombres con largos cuchillos, con revólveres, con fusiles. Todos reivindicaron sangre. Si fuera necesario la suya propia. La latitud norte resultó ser la misma; la nebulosa Andrómeda, tan lejos como antes. Los creyentes encendían velas, quemaban incienso o se arrodillaban con credo. El rechinar de dientes puedo oírlo hasta en Rijmenam. P A S E O ¿Es eso la vida? Empiezo con ella, cada día de nuevo. Afilo mis cuchillos, cargo revólver y fusil. Y me digo a mí mismo: pobre cabeza, venga, vamos a pasearnos un poco al sol. Él brillará por siglos. D E S F I L E El siglo veinte desfila. Lenin delante con pátera con sangre de proletas . Stalin luego, bailando la danza macabra sobre el cuerpo de Trotski. Siguen el canalla Hitler y su manada, perros llenos de desprecio de sí mismos para quienes el hombre era ficción. Detrás de orgullo cerrado gatea Hiro Hito, de la misma calaña. El sol naciente se hundió en sangre. Roosevelt, Truman, Bush. ¿Creí en ellos? Cada uno de ellos era una desilusión. ¿Qué otro guasón triste desfilará en América después del siglo veinte? Los conocí sólo de nombre, a los poderosos de la tierra. No los reconocí porque no conocen otro derecho que el del perro más fuerte, porque no conocen otro amor que el del perro más apasionado, porque no conocen otra vida que la de perros. Cuando considero que gobiernan el mundo, que Rijmenam no escapa de su abrazo, aprieto los labios, mi corazón se retuerce y con indecisión meneo la cabeza. No, pienso, no, no lo conozco a él, Chirac, Yeltsin, Milosevich, Bill Clinton. No lo conozco a él, Mobutu, Assad, Papa Doc, pequeño renacuajo de mal mayor. No lo niegues, cada uno de ellos tiene sus cualidades. Exactamente esas no me gustan. No pienso que nosotros -ellos y yo, quiero decir- podemos ser amigos. Tengo una falta absoluta de respeto para quien solamente evoca la apariencia de ejercer el poder y por consiguiente abusa del poder. S I M B O L I S M O Tienes que verlo: verde bajo sol, en todos los tonos; detrás, todo un campo de manzanilla en ondas blancas; y ahí dentro, una mancha acre rojo, más rojo, rojísimo, seis veces amapola. Tienes que verlo en Rijmenam: la alameda hacia nuestro campo bajo el sol, después de ella, la casa oculta; y ahí dentro, ella, Añés, el rojo ardiendo entre el rojo vivo de nosotros, cuatro veces amapola bajo sol de cada niño nuestro. Tienes que verlo así: ¡Dios, Dios!, cada uno de nosotros, es todo el planeta Tierra rojo, es amapola roja, es -total seis veces- el sol. I N T E R R E L A C I Ó N ¿Ves tú la interrelación? Para eso se necesita un corazón, eso es el primero y después un amplio, un grande, un sanísimo sentido común, algo creciendo desde bajo la tierra, ortigas y cardos, la plena lozanía, algo natural como el sol, como el instante al lo que sigue otro instante, un trueno después del rayo para quien sobra. Eso no es tan difícil. Es tan sencillo como el filósofo sentado al sol en la terraza tomándose un café. Unos cosechaban los granos, otros los transportaban, los tostaban, hervían el agua. Otros pronunciaban la palabra y él la mordisquea y mordisquea y habla y construye y Babel crece sobre Babel el inconcebiblemente alto espejismo. Espera hasta que vuelva el atardecer, espera hasta la noche. Alrededor de la estrella polar el cielo gira, alrededor de su interrelación, alrededor de Rijmenam. D E T R Á S D E L H O R I Z O N T E A veces, en la niebla, -adivinando sólo sombras- toda la lejanía se ha encogido alrededor de ti, un círculo sofocante para tus ojos que buscan, tu sentido que busca. Estás en medio de ruidos, apagados sin embargo, en medio del campo que humea frío, en medio de angustia y de preguntas. Feliz aquel a quien de pronto se le desvanece la niebla, cortina diáfana en todas partes retrocediendo simultáneamente. La claridad penetra cuidadosa hasta la primera casa gris, hasta los árboles, hasta las torres y la ciudad. Entonces, de pronto, allá arriba brilla claro el azul celeste. La casa se hace ladrillo, rojo, el árbol se hace pino y verde. Delante de ti, detrás de ti, por doquier contemplas la lejanía de la tierra, el aire, las torres, la luz nueva, la vida risueña. Jurarías: por allá -detrás del horizonte, siempre en el horizonte- ríe y vitorea y hace señas el tiempo nuevo, el año nuevo de pronto, y no tienes que hacer nada sino ser pregunta y deseo y esperar el cumplimiento. A Ñ O N U E V O D E 2000 Un poquito, como una mañana cuando sale el sol, esquiva la penumbra la niebla de tus ojos. Ves iluminarse los colores, la luz te levanta el corazón y la esperanza te envuelve en una ola. Hoy. Todavía un momento y todo será posible hoy. Puede que haya primavera en el invierno, verano y sol y sonrisa y gritamos y oímos gritar: '¡Llego, llego!' Nos miraremos a los ojos y diremos y oiremos decir: «Te amo, amor, tanto... Tanto te amo...» Como la mañana cuando sale el sol. Quienes están delante de las puertas -nosotros estamos delante de las puertas, todos nosotros estamos aquí- ven ceder sus hojas por el mundo entero ante el deseo, la buena voluntad. '¡Llego!' Por las puertas afluyen las muchedumbres como luz, como agua, como tiempo y eternidad, un sueño como el año nuevo de dos mil que en ningún aspecto difiere de hoy en Rijmenam el universo, cada mañana cuando sale el sol. |
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La traducción española es obra del autor, pero fue revisado a fondo por Francisco Álvarez Velasco, webmaster del Portal de Poesía, en que este poemario fue publicado en una edición bilingüe flamenco-español. Colofon De Spaanse vertaling stamt van de auteur. Ze werd grondig nagezien en qua leestekens aan de Spaanse voorkeur aangepast door Francisco Álvarez Velasco, webmaster van Portal de Poesía, waarin de bundel tweetalig Nederlands-Spaans is opgenomen. |